Hace un par de semanas hice una tarta, de esas que te dejan muy
buen sabor de boca cuando la terminas, por lo bonita que te ha quedado y por el
significado que tiene.
Me la encargó Dani, un gran amigo y compañero de clase. Era el
cumple de su abuela y quería sorprenderla con algo completamente distinto.
Tenía que ser algo muy especial porque la mujer llevaba un año muy duro, con
algunos sustillos gordos.
