Todo blog de cocina que se precie debe tener la posibilidad de
poder imprimir sus recetas. O por lo menos, eso creo yo. Como seguidora de
blogs culinarios muchas veces me he encontrado en la tesitura de querer guardar
una receta y no tener la posibilidad de imprimirla directamente desde Internet.
Entonces tienes que seleccionar la receta y la imagen, copiarlas, pegarlas en
un programa de edición de texto, tipo Word o similar, darles un formato bonito
y legible y, finalmente, imprimir la receta en papel o a pdf. Vamos, ¡un rollo!.
Así que, tenía claro que quería que mis
recetas se pudiesen imprimir fácilmente. Pero una cosa es tenerlo claro y otra,
¡saber hacerlo!. Cuando te decides a escribir un blog, no
te planteas si puede o no ser complicado. Básicamente esbozas un poco que
aspecto quieres que tenga y te ordenas, de forma más o menos concienzuda, las
entradas que quieres publicar. Pero luego visitas otros blogs y ves que tienen
botones y aplicaciones que el tuyo no. Y te decides a implantarlas. Y comienza
lo que se convertirá, sin darte cuenta, en un máster en toda regla. Hay que
aprender un montón de términos nuevos y atreverse a hacer cosas que ni sabías
que podías hacer, como "modificar el código html de la plantilla tu
blog". Aún alucino con esto.